La película La bola negra no solo genera conversación por su argumento, sino también por sus locaciones. El film español se rodó en diferentes regiones: desde Burgos y Granada hasta Sierra Nevada, Sigüenza y Cantabria. Una de esas ubicaciones es Lafuente, una aldea que funciona en la película como refugio rural para un personaje interpretado por Carlos González.

Lafuente queda en el municipio de Lamasón, en el oeste de Cantabria, cerca del límite con Asturias. Con menos de 20 vecinos, es una diminuta población que se asienta en un territorio de montañas, bosques y valles poblados de hayedos, robledales y encinares. La zona está atravesada por ríos y arroyos, con un clima donde la lluvia es frecuente. Geográficamente, se sitúa próxima a la sierra de Peña Sagra y los Picos de Europa.

Un sitio en la ruta de peregrinación

Por Lafuente pasa el Camino Lebaniego, una de las peregrinaciones menos conocidas del norte español. A diferencia del Camino de Santiago, esta ruta tiene menor difusión mediática, pero también conduce a un lugar de peregrinación importante: el monasterio de Santo Toribio de Liébana.

En el pueblo se encuentra la iglesia de Santa Juliana, un templo de estilo románico con una única nave y más de 700 años de antigüedad. Su construcción data de finales del siglo XIII, lo que la convierte en un patrimonio medieval notable en la región. Esta pequeña iglesia es uno de los puntos de interés que caracterizan al lugar más allá de su aparición en la pantalla.

El rodaje de La bola negra aprovechó el paisaje verde y prácticamente intacto de la comarca del Nansa para crear escenas de aislamiento rural. La presencia de la película puso el foco en una localidad que permanecía fuera del radar turístico, revelando así uno de los muchos rincones cántabros que funcionan como escenarios naturales.