Laura Prieto, una influencer con más de 12.000 seguidores, mostró en redes sociales cómo es trabajar como azafata en un crucero de lujo operado en Noruega. Su descripción del trabajo reveló dos caras: un salario que atrae a muchos candidatos y condiciones laborales que no son para cualquiera.

El salario que justifica quedarse

La joven cobra 1.500 euros semanales, cifra que supera ampliamente los salarios promedio en la mayoría de empleos de servicios. Sin embargo, ese ingreso bruto se reduce tras descontar impuestos: quedaban alrededor de 1.080 euros netos por semana. A esto se suman propinas de clientes, que le permitieron, por ejemplo, adquirir un teléfono de última generación. Aunque Prieto expresó cierto descontento con su trabajo, reconoció que el sueldo era el principal motivo por el que continuaba en el puesto.

El costo oculto de los ingresos altos

El trabajo en el crucero consiste en tareas domésticas: cocina, limpieza y atención personalizada a los pasajeros. Prieto describió su rol como "ser ama de casa, pero en un barco". Lo complejo viene después del horario laboral.

La azafata reveló haber estado encerrada en la embarcación más de 16 días seguidos. El alojamiento, además, es austero: no dispone de un camarote personal. En algunos períodos compartió espacio con el capitán; en otros, dormía en huecos disponibles, incluso en la proa del barco. Estas condiciones hacen que, según su experiencia, "no sea un trabajo para todo el mundo".

Su testimonio puso en relieve una realidad común en ciertas industrias: salarios atractivos compensados con jornadas extensas, aislamiento y comodidades mínimas.