La cebolla cruda es un ingrediente versátil para ensaladas, sándwiches, tacos y ceviches, pero su sabor picante y el mal aliento que deja pueden resultar desagradables. Existe un truco simple que toma menos de un minuto y utiliza solo agua para suavizar la cebolla sin sacrificar su textura crujiente.
Elegir bien la variedad
No todas las cebollas tienen la misma intensidad. Las cebollas moradas, rojas, dulces tipo Vidalia, cebolletas y chalotas son menos pungentes y más ricas en azúcares naturales. En cambio, las cebollas pardas y amarillas contienen mayor concentración de compuestos de azufre, responsables del picor y el malestar digestivo, por lo que resultan mejores para guisos.
El corte también influye. Cuando cortás la cebolla verticalmente, de punta a base, se rompen menos células y se libera una cantidad menor de esos compuestos azufrados. Cortar de forma transversal produce el efecto contrario.
El método del agua tibia
El truco consiste en pasar la cebolla cortada bajo agua tibia en chorro constante. Este método funciona mucho más rápido que sumergirla en agua fría durante 15 o 20 minutos. Al someter la cebolla al agua tibia, los compuestos azufrados responsables del picor, el mal aliento y hasta del ardor en los ojos se disuelven y se eliminan con mayor rapidez.
Con menos de un minuto bajo el chorro tienes cebolla suavizada, lista para usar. El sabor se mantiene, la textura sigue siendo fresca y crujiente, y desaparece esa aspereza inicial que muchos encuentran desagradable.