La Galería de las Colecciones Reales exhibe una selección de obras del Museo Nacional del Romanticismo dedicada al movimiento artístico durante el reinado de Isabel II (1833-1868). La muestra estará abierta hasta el 31 de enero de 2027 y se enfoca en tres aspectos clave: cómo el Romanticismo elevó la figura del artista, qué cambios generó en la participación de las mujeres en la cultura y cómo el propio movimiento criticó sus excesos.
El Romanticismo llegó a España más tarde que a otros países europeos, coincidiendo con un reinado femenino. Este contexto produjo transformaciones importantes: abrió espacios profesionales para mujeres artistas que antes estaban vedados. Rosario Weiss, por ejemplo, se convirtió en académica de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y fue profesora de dibujo de la reina. Otras mujeres, como la poeta Carolina Coronado, participaron activamente en instituciones culturales como el Liceo Artístico y Literario de Madrid.
Artistas retratados y objetos de culto
Entre las piezas destacadas están retratos que muestran la nueva concepción del artista como figura singular. Aquí figura José de Espronceda pintado por Antonio María Esquivel, y Gustavo Adolfo Bécquer en su lecho de muerte, obra de Vicente Palmaroli. Estos trabajos ejemplifican cómo el movimiento estrechó la relación entre literatura y pintura.
La exposición incluye también artefactos ligados al culto de la memoria típico del Romanticismo: una cinta del funeral de José Zorrilla, un álbum de señoritas con un dibujo de Federico de Madrazo, y un mechón de cabello de Mariano José de Larra conservado como reliquia. La revista El Artista, fundada por Eugenio de Ochoa y Federico de Madrazo, completó la difusión de las ideas románticas en la España de la época.
Ironía contra los tópicos románticos
Paradójicamente, la muestra también exhibe cuadros que se burlan del Romanticismo. Leonardo Alenza pintó Sátira del suicidio romántico y Sátira del suicidio romántico por amor, que irronizan sobre los tópicos y exageraciones del movimiento. El movimiento que tanto exaltaba la pasión y la emoción extrema generaba ya, en su propio tiempo, críticas sobre sus propios excesos.