Miles de simpatizantes del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se concentraron este domingo en la Avenida Paulista de São Paulo en lo que fue el acto más convocante de su campaña. La marcha buscaba generar impulso de cara a la segunda vuelta electoral prevista para el 25 de octubre, después de que Lula terminara segundo en la primera vuelta con un resultado que sorprendió a analistas y propias encuestas.
En un ambiente de celebración, los asistentes vestidos de rojo —el color del Partido de los Trabajadores— animaban consignas a favor del candidato de izquierda y en contra del ultraderechista Flávio Bolsonaro. Lula adoptó un tono optimista al dirigirse a la multitud e hizo un llamado especial a los más de 30 millones de brasileños que no votaron en la primera vuelta, particularmente a los adultos mayores.
El presidente remarcó la necesidad de evitar el retorno de lo que calificó como "ladrones" al gobierno y recordó que el Senado votará la próxima semana una reducción de la semana laboral, una medida que busca fortalecer su posición frente a Bolsonaro, cuya agenda enfatiza orientaciones económicas liberales.
Movilización y expectativas de voto
Entre los asistentes había gente de distintos orígenes. Trabajadores jubilados y sindicalistas destacaban los avances de Lula en reducción de pobreza y beneficios laborales. Votantes jóvenes, preocupados por derechos de comunidades minoritarias, expresaban confianza en una remontada gracias a mayor movilización de la izquierda. Algunos mencionaron haber convencido a familiares que se habían abstenido en la primera vuelta a participar en el balotaje.
El otro lado de la campaña
Bolsonaro pasó el mismo domingo en São Paulo, pero enfocado en reunirse con alcaldes de la región metropolitana, que concentra más de 20 millones de habitantes. El candidato ultraderechista ya cuenta con el apoyo del gobernador Tarcísio de Freitas y el alcalde Ricardo Nunes, principales figuras políticas de la zona más poblada del país.
Además, Bolsonaro recibió una decisión favorable del Tribunal Superior Electoral, que ordenó cerrar un canal de WhatsApp que difundía contenido a favor del presidente, luego de que el candidato denunciara que propagaba noticias falsas.