Sally Gunnell fue una de las mejores atletas británicas de todos los tiempos. Ganó la medalla de oro en los 400 metros vallas en las Olimpiadas de Barcelona 1992 y estableció un récord mundial en el Campeonato Mundial de Stuttgart en 1993. Además, es la única mujer en la historia que poseyó simultáneamente los cuatro grandes títulos de su especialidad: Juegos Olímpicos, Campeonato Mundial, Campeonato Europeo y Commonwealth Games.

Se retiró en 1997 con 31 años. Desde entonces alternó su vida familiar —tiene tres hijos— con trabajos como comentarista deportiva y labores como embajadora de proyectos benéficos. Pero alrededor de los 47 años enfrentó un desafío inesperado: ganó más de 12 kilos en poco tiempo, a pesar de intentar mantener una vida activa.

El cambio hormonal como explicación

Gunnell descubrió que atravesaba la perimenopausia, una etapa en que el cuerpo experimenta cambios hormonales significativos. Esta transición afecta el metabolismo y explica por qué, aún con una vida activa, los kilos se acumulaban. Es un proceso común en mujeres en la mediana edad, pero que genera confusión cuando se desconoce su causa.

Ajustes en la alimentación

Para revertir la situación, Gunnell modificó su ingesta nutricional. Aumentó el consumo de proteínas, un cambio que describió como determinante para reactivar su metabolismo. Simultáneamente, dejó de saltarse comidas, ya que esta práctica ralentiza el metabolismo en lugar de acelerarlo.

Para exatletas como Gunnell, la transición después de la competición de alto nivel implica readaptar todo: desde el volumen de entrenamiento hasta la cantidad de calorías necesarias. Cuando llega la mediana edad, esa adaptación requiere cambios adicionales. Lo que funcionaba a los 40 puede no funcionar a los 50, especialmente cuando entran en juego transformaciones hormonales.