Investigadores han creado un "reloj biológico del habla", un modelo de inteligencia artificial que analiza cómo habla una persona para estimar su edad biológica y detectar posibles problemas de salud cerebral. El hallazgo abre la puerta a un método diagnóstico innovador, no invasivo y de bajo costo.

Qué analiza el modelo de la voz

El estudio se basó en el análisis de casi 3.000 participantes de Argentina, Chile, Colombia, México y Perú, con edades entre 18 y 88 años. Entre ellos había adultos sanos y personas con deterioro cognitivo leve, enfermedad de Alzheimer y demencia frontotemporal.

El "reloj del habla" no solo mide si alguien habla rápido o lento. Los investigadores estudiaron cientos de características acústicas y lingüísticas: velocidad de la voz, pausas, tono, contenido emocional, vocabulario, precisión semántica y la forma en que se organiza el discurso. Los algoritmos combinaron todos estos rasgos para estimar la edad cronológica y detectar diferencias con el envejecimiento biológico.

Lo que revelaron los resultados

El modelo logró distinguir entre personas sanas y aquellas con deterioro cognitivo o demencia. Las personas cuya edad estimada por la voz era mayor a su edad real mostraban también signos de envejecimiento acelerado en pruebas clínicas. Estas diferencias eran mínimas en adultos sanos pero aumentaban significativamente en casos de Alzheimer y demencia frontotemporal.

Los cambios en la voz se vincularon con peor rendimiento cognitivo general, incluyendo problemas en función ejecutiva, memoria y capacidades funcionales. Además, un envejecimiento más acelerado del habla se asoció con contextos sociales desfavorables a lo largo de la vida, como peor situación económica, alimentación limitada o acceso reducido a atención sanitaria.

La ventaja del método es clara: puede grabarse de forma remota, repetida y no invasiva, con costo muy bajo. Esto resulta especialmente valioso en zonas con acceso limitado a tecnologías diagnósticas avanzadas, como resonancias magnéticas o análisis moleculares.