OpenAI publicó un reporte que señala a Moonshot, la compañía desarrolladora de Kimi, como responsable de una campaña para copiar sus modelos de lenguaje. La práctica en cuestión se conoce como destilación: un proceso que permite crear versiones más compactas y rápidas de sistemas de IA con una fracción del tiempo y costo que requeriría desarrollarlos desde cero.

Según OpenAI, los intentos de destilación comenzaron el 1 de julio y alcanzaron su máxima intensidad entre el 24 y 25 del mismo mes. La compañía logró detener la actividad días después. Los atacantes buscaban extraer el razonamiento protegido que sustenta ChatGPT y otros productos de OpenAI, utilizando métodos que la empresa considera innovadores y potencialmente más sofisticados en el futuro.

OpenAI aclaró que su cifrado, bases de datos e infraestructuras no fueron comprometidos. Sin embargo, atribuyó un núcleo principal de la actividad a personas vinculadas con Moonshot, aunque reconoció que no está completamente claro si todos los operadores observados provenían del mismo grupo.

Acusaciones previas contra Moonshot

No es la primera vez que Moonshot enfrenta señalamientos similares. En julio pasado, la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología de Estados Unidos acusó a la empresa china de usar sin autorización datos de entrenamiento de Claude Fable, otro modelo de IA, para mejorar Kimi K3.

Kimi aún no ha respondido a las acusaciones de OpenAI. Por su parte, el gobierno estadounidense y empresas de IA han calificado la destilación no autorizada como robo de tecnología. No obstante, Jensen Huang, CEO de NVIDIA, recientemente describió la práctica como un tipo de competencia legítima, ofreciendo una perspectiva diferente a la que prevalece en Silicon Valley.