Desde hace dos semanas, un tiburón gris de 3,5 metros de largo nada en el canal del Puerto Norte de Busan, ciudad portuaria surcoreana. Los habitantes del lugar lo bautizaron Bukangi —el nombre coreano de la zona— y el animal se convirtió rápidamente en sensación en redes sociales.
La cifra de visitantes que acudieron a verlo desde el 19 de septiembre alcanzó los 600.000. Durante el feriado de Chuseok, el Día de Acción de Gracias coreano, casi medio millón de personas se acercó al canal. Las autoridades municipales recibieron con entusiasmo esta ola de turismo inesperado.
Intentos para liberar al tiburón
A pesar del fenómeno popular que generó Bukangi, las autoridades decidieron guiar al animal de regreso a aguas abiertas. Utilizaron cinco embarcaciones para rociar chorros de agua e intentar empujarlo hacia el mar, pero el tiburón evitó los esfuerzos sumergiéndose o cambiando de dirección. El operativo fue transmitido en vivo por YouTube y atrapo a multitudes en el lugar.
Luego de que fracasara el primer intento, funcionarios de Busan anunciaron nuevos esfuerzos para liberar al tiburón. El Instituto Nacional de Ciencias Pesqueras fabricó una red especial de más de 50 metros de largo. El plan consiste en tender la malla a través del canal con ayuda de una embarcación para encauzar al tiburón hacia la salida, mientras otro barco rociará agua desde atrás para empujarlo en esa dirección.
Por qué es importante sacarlo del canal
Aunque las autoridades no han detectado deterioro en la salud del animal durante su permanencia en el canal, los expertos consideran fundamental devolverlo a su hábitat natural. Permanecer en aguas cerradas representa riesgos a largo plazo para su bienestar.
El alcalde de Busan expresó que Bukangi se convirtió en parte de la historia de la ciudad gracias al interés y el cariño que despertó entre sus habitantes. Lo que comenzó como una situación inesperada se transformó en un evento que puso a Busan en el foco de atención nacional.