Francis Halzen recibió el Premio Nobel de Física 2026 por su trabajo en el Observatorio de Neutrinos IceCube y el descubrimiento de neutrinos de altísima energía originados en el cosmos lejano. El físico belga-estadounidense presentó la idea central hace casi cuatro décadas: usar el hielo del Polo Sur como detector natural para capturar estas partículas esquivas.
Una idea revolucionaria en el hielo antártico
Los neutrinos son partículas que atraviesan constantemente el universo y pasan a través de la Tierra y nuestros cuerpos sin dejar rastro. Detectarlos requiere condiciones muy especiales. Halzen, nacido en Bélgica en 1944 y profesor en la Universidad de Wisconsin-Madison, comprendió que el hielo glaciar del Polo Sur ofrecía el escenario perfecto.
Cuando un neutrino colisiona raramente con un núcleo atómico, genera un destello de luz. El hielo transparente y estable del Polo Sur permite captar estas señales débiles mediante sensores especializados. Además, la zona está libre de interferencias geológicas y terremotos, lo que garantiza mediciones confiables.
Halzen propuso su concepto en 1988. Tras años de pruebas preliminares, IceCube fue completado en 2011 como un instrumento que abarca un kilómetro cúbico de hielo equipado con detectores de luz.
Nuevas vías para entender el universo
El descubrimiento es trascendental porque abre una nueva astronomía. Los neutrinos de altísima energía se crean en los mismos lugares donde ocurren procesos violentos en el cosmos: aceleradores naturales que emiten partículas con energías un millón de veces mayores que las alcanzables en laboratorios terrestres.
A diferencia de otras partículas, los neutrinos llegan sin cambiar de dirección ni perder potencia, lo que los convierte en mensajeros únicos del universo profundo. Proporcionan información sobre fenómenos cósmicos que de otra forma permanecerían ocultos.
El equipo internacional liderado por Halzen ha detectado los primeros neutrinos de altísima energía y descubierto que provienen de fuentes muy lejanas, fuera del sistema solar. Este avance permite la búsqueda sistemática de las fuentes de neutrinos del universo y promete revelar fenómenos cósmicos desconocidos hasta ahora.