No es superstición culinaria: el orden en que mezclas los ingredientes del aliño tiene impacto real en el resultado final. Jordi Cruz, chef y conductor de Masterchef, explicó en redes sociales por qué la secuencia correcta es fundamental.
La recomendación es simple: empieza con el vinagre, agrega la sal y por último incorpora el aceite. Si lo haces al revés—echando primero el aceite—este forma una barrera que impide que la sal se disuelva correctamente. El resultado es un aliño irregular con granos de sal sin diluir.
Por qué funciona así
La explicación está en la química básica. La sal se disuelve en agua, y el vinagre contiene agua. El aceite, en cambio, repele el agua. Cuando viertes aceite primero, creas una capa que bloquea la disolución de la sal en el vinagre. Por eso es crucial mezclar ambos ingredientes antes de añadir el aceite.
Si prefieres preparar la vinagreta por separado, la fórmula es: tres partes de aceite por una de vinagre. Para una receta concreta: 150 mililitros de aceite de oliva virgen extra, 50 mililitros de vinagre, tres gramos de sal y 15 mililitros de agua. Puedes batir con varillas o agitar bien en un frasco cerrado.
Trucos para que aguante más tiempo
Las vinagretas tienden a separarse después de un tiempo. Para retardar esto, agrega un poco de mostaza: actúa como emulsionante y mantiene los ingredientes ligados por más tiempo. Si la mezcla ya se separó, simplemente vuelve a batir.
Con la sal conviene ser prudente: es mejor quedarse corto al principio y ajustar el sabor después. Las cantidades exactas no son obligatorias cada vez; pueden adaptarse al gusto personal una vez que domines la proporción base.