Cocentaina, un pueblo en el norte de Alicante rodeado por la Sierra de Mariola y el río Serpis, es sede de la Fira de Tots Sants: la feria más antigua de España en funcionamiento continuo. Este año marca la edición 680 de un evento que comenzó en 1346, cuando el rey Pedro IV de Aragón otorgó un privilegio real al señor de la villa para realizar una feria libre de ciertos impuestos y estimular el comercio regional.

Un evento que desborda el pueblo

La feria no es un acto secundario. Ocupa más de 100.000 metros cuadrados de exposición y reúne cerca de 900 expositores distribuidos en tres zonas temáticas. El evento ya fue declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural Inmaterial, reconocimientos que reflejan su importancia histórica y cultural. Aunque tradicionalmente duraba entre tres y cinco días, en 2026 se concentra en cuatro jornadas principales, aunque la actividad se extiende desde semanas antes y continúa hasta diciembre.

Lo que diferencia a Cocentaina es cómo la feria invade prácticamente todo el pueblo. No se limita a un predio cerrado. Los visitantes encuentran un mercado medieval, un zoco árabe, puestos de artesanía tradicional y propuestas gastronómicas locales distribuidas por toda la localidad.

Raíces medievales en la economía moderna

Cuando nació en 1346, la feria duraba quince días y cumplía funciones esenciales de abastecimiento: permitía que agricultores y ganaderos regionales vendieran sus productos. Esa función económica fundamental ha evolucionado, pero la feria sigue siendo un punto de encuentro donde convergen tradición, artesanía y comercio.

Hoy, Cocentaina es un destino turístico donde confluyen el paisaje montañoso y los monumentos históricos del pueblo con este evento secular que mantiene vivo un modelo de feria medieval adaptado a los tiempos actuales.