Las berenjenas fritas con miel son un clásico de la gastronomía andaluza, especialmente en Córdoba. El desafío es lograr que queden crujientes por fuera sin perder su textura interior. La solución está en un ingrediente que probablemente no esperas: el agua con gas.
Para preparar este plato, necesitás berenjenas cortadas en forma de bastones, harina de trigo, miel (preferentemente de caña, aunque funciona cualquier miel), aceite de oliva virgen extra y sal. El agua carbonatada cumple un rol fundamental en la preparación.
El proceso paso a paso
Primero, lava y corta las berenjenas en bastones. Colócalas en un recipiente con agua salada y remueve para eliminar el amargor natural del vegetal. Luego viene el punto clave: introduce los bastones en agua con gas durante unos 30 o 40 minutos. Este reposo en agua carbonatada altera la textura de la berenjena, permitiendo que absorba menos aceite durante la fritura y obtenga esa consistencia crujiente que caracteriza a los platos de restaurante.
Después de este descanso, retira los bastones del agua, pásalos por harina y fríelos en aceite de oliva caliente hasta que adquieran un color dorado intenso. El contraste entre la cobertura crujiente y la miel dulce es lo que hace que este plato sea irresistible. El sabor salado de la fritura y la sal, junto con la dulzura de la miel, crean una combinación que justifica por qué es un éxito en las mesas andaluzas.
El tiempo total de preparación ronda la hora, aunque gran parte es reposo. La elaboración activa es breve: solo unos 10 minutos, más 15 de cocción. Un plato aparentemente simple que requiere paciencia pero no complejidad técnica.