Cuando baja la temperatura, un guiso casero es lo que pide el cuerpo. La buena noticia es que no hay que complicarse para preparar uno en casa. Los guisos de pollo resultan más rápidos que los de otras carnes y gustan a prácticamente toda la familia.
La clave está en elegir un ingrediente potente que lleve el sabor del plato. En este caso, es el pimentón: puede ser de La Vera, de Murcia, o cualquier variedad que tengas a mano. Funciona tanto el dulce como el ahumado, el agridulce o el picante. Lo importante es que esté fresco con buen aroma; tirar pimentón rancio o vencido arruina cualquier cosa.
Los cuatro ingredientes imprescindibles
La receta es una versión simplificada del tradicional csirkepaprikás húngaro. Necesitás cebolla, pimentón, pollo y sal y pimienta para salpimentar. Eso es todo.
Cómo hacerlo paso a paso
Cortá una cebolla en juliana o picada fina, y pochala a fuego medio-bajo. Cuando esté blanda, agregá entre cuatro y seis cucharaditas de pimentón (o un cuarto de taza, según qué tan intenso lo quieras). Remové bien durante un minuto para que no se queme.
Después incorporá el pollo salpimentado. Las piezas con hueso y piel dan más sabor, aunque también funciona con pechugas troceadas, solo que se cocinan más rápido. Remové bien, bajá el fuego al mínimo y dejá que se cocine lentamente.
El resultado es un plato reconfortante, intenso de sabor y mucho más rápido de preparar que un guiso convencional. Perfecto para esos primeros días cuando el otoño empieza a sentirse en serio.