Muchos conductores se sorprenden al recibir la renovación del seguro con un precio mayor, sin haber reportado ningún siniestro. La explicación está en cómo las aseguradoras calculan las primas: no se basa solo en tu comportamiento como conductor, sino en múltiples factores del mercado que afectan el costo real de la cobertura.
Más allá del historial personal
El precio de tu póliza refleja el riesgo que representa cubrir tu vehículo en ese momento. Si todos los costos asociados a las reparaciones suben, la tarifa se ajusta hacia arriba aunque nunca hayas usado el seguro. Lo mismo ocurre con el costo de las piezas, la mano de obra en los talleres, y otros gastos operativos de la industria.
La antigüedad del vehículo también juega un papel importante. A mayor edad del auto, mayor es la prima que debes pagar, independientemente de cuántos accidentes hayas tenido. Una máquina más vieja presenta distintos riesgos de daño que una nueva, y eso se refleja en el precio.
Las coberturas que elegiste importan
La tarifa no es un número arbitrario: es un reflejo directo de los bienes y riesgos que proteges. Si tu póliza incluye más coberturas o mayor cobertura, el costo será más alto. Comparar entre años a veces incluye cambios en las protecciones contratadas, que modifican automáticamente el precio.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, los seguros de automóvil han aumentado casi 35% desde julio de 2019. A pesar de parecer significativo, fue el aumento más contenido en comparación con otros sectores: los seguros de salud subieron 67% en el mismo período.