Los influencers gastronómicos son cada vez más comunes en las redes sociales como herramienta de marketing para restaurantes. En España, nombres como Cocituber, Cenando con Pablo o Alberto de Luna acumulan seguidores dispuestos a seguir sus recomendaciones sobre dónde comer. Muchos establecimientos recurren a estos perfiles para visibilizar su negocio, cambiar de carta o simplemente mantenerse relevantes.

La experiencia en un restaurante rural

Carlos, propietario del restaurante El Casino en Aldeanueva del Camino (Cáceres), decidió trabajar con Cocituber, cuyo nombre real es Alfonso Ortega. Su restaurante opera en una localidad de apenas 700 habitantes, donde cocinaba junto a su madre, a quien ahora va traspasando progresivamente las responsabilidades en la cocina.

Al evaluar su experiencia, Carlos reconoce que no fue negativa. Considera que Cocituber "abre puertas a un mercado en el que la gente no te conoce", lo que resulta particularmente valioso para un negocio en un pueblo pequeño. Sin embargo, su conclusión fue cautelosa: "No se lo puedo recomendar a nadie", afirmó. Su razonamiento no se basa en una experiencia frustrante, sino en una cuestión más pragmática: cada restaurateur debe evaluar si la inversión se ajusta a sus objetivos y capacidades específicas.

Tarifas y autonomía comercial

Los influencers gastronómicos operan bajo modelos de pago variados. Cocituber, como otros en su nicho, cobra tarifas por promocionar establecimientos en sus redes sociales. El costo de estas campañas debe considerarse en relación con el potencial alcance y retorno comercial que ofrecen.

La conclusión de Carlos refleja un dilema común: aunque la colaboración con influencers puede generar visibilidad, no existe una solución única válida para todos los negocios. La viabilidad depende del tamaño, ubicación, presupuesto y objetivos de cada restaurante.