En la madrugada del 4 de octubre, ladrones desactivaron los sistemas de seguridad de Marchesi Antinori, una de las bodegas más reconocidas de Italia ubicada en la Toscana. El robo duró apenas minutos, pero el resultado fue uno de los mayores asaltos directos a un bodegón en el país europeo: 30.000 botellas de vino de alto valor.
El grupo operó como profesionales. Llegaron con dos camiones y utilizaron las propias carretillas elevadoras de la instalación para cargar la mercancía. Desconectaron las cámaras y desarmaron los sistemas de vigilancia antes de proceder. El botín alcanzó un valor de mercado estimado de cinco millones de euros.
Vinos de colección
Entre las botellas robadas figuraban algunas de las referencias más conocidas de la bodega centenaria: Tignanello, Solaia y Guado al Tasso. Estos vinos son emblemáticos de la región de la Toscana y cuentan con amplia demanda internacional. Su desaparición generó un alerta importante en el sector vitivinícola italiano.
Un antecedente de escala global
Para dimensionar lo ocurrido, un robo de esa magnitud en España sería equivalente a un asalto a bodegas de renombre como Vega Sicilia o Marqués de Murrieta. Marchesi Antinori lleva más de un siglo operando y es una referencia absoluta en la producción de vinos de lujo toscanos.
El hecho evidencia vulnerabilidades en los sistemas de seguridad de instalaciones de alto valor y plantea interrogantes sobre cómo accedieron los autores al conocimiento de la bodega necesario para ejecutar el operativo de forma tan coordinada.