El aceite de oliva es uno de los alimentos con mayor respaldo científico para la salud del corazón. Las variedades virgen y virgen extra se vinculan con una reducción de un tercio en el riesgo de mortalidad, y su consumo moderado diario puede bajar a la mitad el riesgo de problemas cardiovasculares. Sin embargo, según advierte el cardiólogo Aurelio Rojas, la mayoría de la población no lo aprovecha correctamente.
Los errores más frecuentes en casa
Rojas señala que alrededor del 90% de las personas comete equivocaciones al usar aceite de oliva. Uno de los problemas más comunes es la conservación inadecuada. La exposición a la luz, el aire y el calor deteriora rápidamente sus propiedades y características organolépticas, por lo que el almacenamiento debe ser cuidadoso.
Otro error habitual es limitar el consumo de aceite virgen extra solo a crudo, en ensaladas o como toque final. En realidad, este tipo de aceite también es adecuado para cocinar, siempre que no se supere su punto de humo. Esta confusión hace que muchos desaprovechen sus beneficios en la cocina diaria.
Saludable no es sinónimo de ilimitado
Aunque el aceite de oliva es considerado un pilar de la dieta mediterránea y ofrece efectos protectores comprobados, Rojas insiste en que sus bondades dependen de la moderación. El consumo excesivo, incluso de un producto saludable, puede anular los beneficios esperados y afectar el balance calórico de la dieta.
La clave está en entender que la calidad del aceite y la forma en que lo almacenamos y cocinamos son tan importantes como la cantidad que consumimos. Con estos ajustes simples, es posible aprovechar realmente lo que la ciencia destaca como uno de los alimentos más protectores para el corazón.