Las redes sociales están llenas de advertencias sobre el contenido de azúcar en las frutas. El mensaje es claro: hay que evitar el plátano, la uva, la sandía y otras frutas porque pueden elevar la glucosa y afectar el peso y la salud. Pero esta idea tiene un problema: no se ajusta a la realidad de cómo el cuerpo procesa estos alimentos.

El endocrinólogo Juan Ramón Romero dedica energía a desmontar estos mitos desde sus redes sociales. Su trabajo se enfoca en explicar cómo funcionan realmente el metabolismo, la glucosa, los picos de insulina y el peso, especialmente en el contexto de enfermedades como la diabetes tipo 2 y la obesidad.

El problema, según Romero, es que los mensajes de nutrición más radicales tienden a demonizar alimentos específicos y exigir restricciones imposibles de mantener. Esto genera confusión en la población. Por ejemplo, mucha gente cree que los carbohidratos causan diabetes tipo 2, o que hay que eliminar de la dieta alimentos como el arroz o la papa. Nada de esto es cierto.

Lo que dicen las autoridades sanitarias

Las organizaciones de salud mundial recomiendan consumir frutas abundantemente como base de una dieta saludable. Esto incluye las frutas que circulan en internet como "peligrosas" por su contenido de hidratos de carbono. La obsesión por cuantificar el azúcar intrínseco en la fruta puede llevarnos a rechazar alimentos que son, de hecho, beneficiosos.

El enfoque de Romero es claro: todas estas frutas pueden ser consumidas regularmente como parte de una alimentación equilibrada. El cuerpo no funciona de la manera simplista que sugieren muchos mitos de redes sociales. La glucosa, la insulina y el peso dependen de factores mucho más complejos que la cantidad de azúcar que tiene una fruta específica.