Una de las marcas de un buen cocinero es saber aprovechar todo lo que tiene a mano sin tirar nada. La sopa de tortilla es el ejemplo perfecto: una receta tradicional mexicana que surge de reutilizar tortillas de maíz que habrían terminado en la basura.
El primer paso: deshidratar las tortillas
Para empezar, hay que dejar las tortillas sobrantes al sol durante unas horas hasta que se sequen completamente. Si no tenés tiempo, el microondas acelera el proceso en pocos minutos. Una vez deshidratadas, se parten en tiras o pedazos.
La base de la sopa
Mientras se secan las tortillas, se prepara el caldo. Tatemá (quema ligeramente en la sartén) jitomate, cebolla y ajo. Luego licuá esta mezcla y cuélalas en cuatro tazas de caldo de pollo caliente. Agregá un puñado de epazote, la hierba aromática típica de la cocina mexicana que da ese sabor característico que define la receta.
Las tortillas deshidratadas se fríen en aceite hasta que queden crujientes, y se agregan a la sopa justo antes de servir. El resultado es una preparación económica, sin desperdicio y con el sabor auténtico que la hace perfecta para cualquier ocasión.