BioWare dejó de existir como estudio de desarrollo tras 31 años en actividad. Electronic Arts despidió a todo el personal y cerró operaciones, lo que abrió un interrogante sobre el futuro de dos de las sagas más reconocidas en la industria de los videojuegos: Dragon Age y Mass Effect.
Las franquicias quedan en poder de EA
Electronic Arts es propietaria al 100 % de ambas propiedades intelectuales. Sin embargo, con el cierre de BioWare no queda personal trabajando en ninguno de estos proyectos dentro de la compañía. Esto genera una situación inusual: EA posee los derechos pero carece de la estructura interna para continuar desarrollando estos videojuegos.
Según Mark Darrah, quien fue codirector de Dragon Age: Origins y pasó 20 años como productor en BioWare, hay dos escenarios probables. Uno es que Electronic Arts venda las franquicias a otro estudio interesado. El otro es que la compañía decida enterrar las propiedades intelectuales y nunca vuelva a utilizarlas.
¿Venta u olvido?
El cierre sorprende menos si se considera el contexto: en 2023, el fondo de inversión saudí PIF adquirió Electronic Arts. Según Darrah, esta transacción ya anticipaba lo que ocurriría con BioWare y sus proyectos.
La incertidumbre se agudiza porque un nuevo Mass Effect estaba en desarrollo cuando llegó el cierre. Se filtró un tráiler con gráficos de preproducción; el periodista Jason Schreier confirmó que el material es auténtico, aunque se desconoce cuán avanzado estaba el proyecto.
Por ahora, Electronic Arts no ha hecho declaraciones públicas sobre qué ocurrirá con Dragon Age y Mass Effect. Lo único confirmado es que la serie de Mass Effect para Prime Video continuará en producción dentro de Amazon MGM Studios, independientemente del destino de los videojuegos.