La Seguridad Social española tiene una deuda superior a 130.000 millones de euros. Esto ocurre porque el Estado transfiere dinero periódicamente para pagar pensiones cuando los ingresos por cotizaciones no alcanzan. El problema no es nuevo: lleva años desarrollándose.

Según el economista Santiago Niño Becerra, el desajuste obedece a dos factores conectados. Primero, los salarios son bajos. Segundo, las pensiones en curso supera lo que esos salarios pueden financiar, especialmente considerando la generación de baby boomers, que cobran pensiones más altas. Actualmente, un pensionista medio que ingresa al sistema cobra 20% más que un trabajador joven que empieza en el mercado laboral.

Un horizonte que no cierra matemáticamente

No es cierto que el sistema quiebre mañana, aclara Niño Becerra. Pero sí hay un problema proyectado. Un estudio de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) calcula que en 2055 habrá 1,8 afiliados por cada pensionista, cuando la proporción ideal es 3 afiliados por pensionista. La tendencia de los salarios no va al alza, lo que agrava la brecha.

Bruselas ya ha advertido que financiar la Seguridad Social con deuda no es sostenible, señala el economista. El gobierno que venga tendrá que enfrentar esta advertencia, junto con la presión para reducir esa deuda.

Dónde está la solución

Para Niño Becerra, el problema no es de gasto sino de ingresos. Las pensiones españolas no son objetivamente elevadas si se comparan con el contexto de vida de cada región. La respuesta, entonces, pasa por buscar más dinero.

El economista señala el fraude y la elusión fiscal como un área crítica. España pierde aproximadamente 60.000 millones de euros anuales por estos conceptos. "¿Por qué no nos metemos con esto?", pregunta, considerando que es un tema tabú en la política española.

La conclusión es directa: el nuevo gobierno enfrentará la misma disyuntiva, con presión internacional incluida. Buscar ingresos es incómodo y complicado, pero es la única vía viable.