Cargar el lavavajillas no es solo meter platos adentro. El orden y la posición en que los colocamos afecta directamente el resultado del lavado. Una especialista en limpieza comparte cuáles son los errores más frecuentes y cómo evitarlos.
El orden de los platos importa
En la bandeja inferior, la recomendación es alternar los tamaños de los platos: primero uno grande, luego uno pequeño, y así sucesivamente. El motivo es simple: cuando los platos se apilan por tamaño similar, el agua rebota contra ellos y no llega a limpiar de manera uniforme. Al intercalarlos, el agua accede a más superficies y hace mejor su trabajo.
Otro detalle importante es la dirección en que miran los platos. Lo ideal es que todos apunten hacia el interior de la máquina, no hacia afuera.
Dónde va cada cosa
Los recipientes de plástico deben ir siempre en la bandeja superior. El lavavajillas concentra más calor en la bandeja inferior, y ese exceso de temperatura puede deformar el plástico, a veces de formas inesperadas. Mantener los plásticos arriba es una forma de protegerlos y alargar su vida útil.
También conviene abandonar el hábito del prelavado. Lavar los platos antes de meterlos en la máquina no mejora el resultado, pero sí gasta más agua. Lo único necesario es retirar los restos sólidos de comida más gruesos.
Por último, muchos lavavajillas permiten ajustar la altura de la bandeja superior o incluso extraerla por completo. Esto es útil cuando necesitamos meter recipientes más grandes en la bandeja inferior.