El cilantro es uno de esos condimentos que genera consenso dividido: hay quienes lo aman y quienes no lo toleran. Para los primeros, la buena noticia es que cultivarlo en maceta es sencillo y el otoño es una época excelente para empezar.

A diferencia de lo que muchos creen, la primavera no es la única oportunidad. El cilantro prefiere temperaturas moderadas, entre 15 °C y 25 °C, lo que lo hace ideal para plantarse cuando las temperaturas otoñales todavía son suaves. De esta forma, la planta puede crecer sin estrés por el calor y estar lista para cosechar antes de que llegue el frío extremo.

Pasos básicos para la siembra

Lo primero es elegir el lugar de la casa con más luz solar. Luego, prepara una maceta con tierra enriquecida con abono orgánico o humus, que proporcionará los nutrientes necesarios para un crecimiento vigoroso.

Siembra las semillas a una profundidad de cinco milímetros y sepáralas unos 20 centímetros entre sí. En dos o tres semanas germinarán y comenzarán a crecer. Riega regularmente pero sin encharcar el sustrato.

Cómo cosechar para prolongar la producción

Cuando las plantas alcancen un tamaño adecuado, corta los tallos desde la base de forma individual en lugar de arrancar toda la planta. Este método de cosecha estimula el crecimiento de nuevos brotes, permitiendo que sigas obteniendo hojas frescas durante todo el invierno sin necesidad de replantaciones constantes.