En 1969, mientras la humanidad llegaba a la Luna, un autor alemán llamado Alexander Stüler publicó un manual que permitía construir un ordenador sin necesidad de electricidad, chips ni componentes electrónicos. Se llamaba Wir bauen einen Computer (Construyamos un ordenador) y era un librito de apenas 92 páginas en tamaño postal.
El manual, editado por Aulis Verlag, incluía instrucciones para fabricar una máquina de 30 × 17 centímetros utilizando cartón, papel, tijeras y pegamento. El invento funcionaba a través de láminas de cartón deslizantes y fue nombrado posteriormente como Pappcomputer (literalmente, ordenador de cartón).
Una máquina muy simple pero funcional
El dispositivo tenía características tan básicas como las de una calculadora mecánica primitiva. Disponía de una especie de memoria con seis posiciones, dos selectores con dos opciones cada uno y pequeñas ventanitas que actuaban como pantalla para mostrar los resultados. Todo operaba de forma completamente manual.
Para utilizarlo, el usuario debía colocar dos tiras de entrada y salida con las opciones correspondientes e interactuar con las láminas deslizantes para obtener un resultado. El proceso requería más imaginación que precisión: la máquina hacía cosas muy simples, pero suficientes para entretener a los niños de la época.
Un precursor poco conocido de la informática educativa
El Pappcomputer se considera uno de los primeros ordenadores de cartón pensados para fines educativos. El museo Heinz Nixdorf, dedicado a la historia de la informática, conserva referencias sobre este invento como un dato curiosa de cómo la tecnología de enseñanza infantil evolucionó durante los años 60.
El manual de Stüler demuestra que mucho antes de que existieran las computadoras personales o los juegos educativos digitales, alguien ya había pensado en crear máquinas que permitieran a los niños aprender conceptos de lógica y computación con los materiales más simples.