Durante los primeros nueve meses de 2026, Lidl y Aldi han tomado caminos distintos al del resto de las grandes cadenas españolas. Mientras la mayoría de los supermercados mantiene una estrategia de incremento en sus precios, estos dos operadores alemanes registran reducciones en sus tarjetas.

Según datos de Worldpanel by Numerator, Lidl ha bajado sus precios un 0,6% en el acumulado del año. Aldi, en tanto, redujo un 0,3%. Ambas movidas contrastan de forma clara con lo que ocurre en el resto de la industria de la distribución alimentaria en España.

Aumentos moderados y significativos según la cadena

Mercadona es la que menor aumento registra entre las cadenas que suben: apenas un 0,2% en su oferta de productos envasados. Sin embargo, la ecuación cambia cuando se mira a otras competidoras.

Consum incrementa sus precios un 1,4%. Eroski sube un 1,3%. Día crece un 0,9%. Carrefour aumenta un 1,9%. En el extremo superior del ranking aparece Alcampo, con un crecimiento del 3,1%, la cifra más alta del grupo analizado.

Una brecha que define la competencia

La diferencia de más de tres puntos porcentuales entre Lidl (que baja) y Alcampo (que sube) ilustra cómo las cadenas aplican estrategias divergentes. No todas trasladan de la misma manera la evolución de sus costos a la cesta del cliente.

Esta disparidad vuelve a situar el precio como elemento central de la competencia entre supermercados en el país. Para el consumidor, la elección de dónde comprar puede implicar diferencias significativas a lo largo del tiempo.