Algunos emprendedores han encontrado una oportunidad diferente en el rubro de las lavanderías autoservicio: agregarle una cafetería. Así los clientes pueden desayunar, trabajar con la computadora o tomar algo mientras esperan a que termine la colada, en lugar de perder el tiempo. En Barcelona, Marta Pérez y su pareja llevan esta idea adelante desde 2018 con dos locales que combinan ambos servicios.

La inversión inicial y la recuperación del capital

El primer establecimiento requirió una inversión de 110.000 euros. Según Marta, ese dinero se recuperó en cinco años de operación. El segundo local fue más caro: necesitaron 140.000 euros para ponerlo en marcha. La brecha de costos entre uno y otro puede deberse a mejoras en la infraestructura, ubicación del inmueble o ampliación de equipamiento.

Las máquinas constituyen el gasto más significativo dentro de esa inversión inicial. Cada lavandería dispone de tres lavadoras y dos secadoras, cuya compra representa entre 24.000 y 25.000 euros por establecimiento.

Números reales del negocio

Marta ha compartido públicamente las cifras de facturación. El segundo local genera ingresos mensuales de aproximadamente 24.000 euros. Sin embargo, después de cubrir gastos operativos e impuestos, la ganancia neta que llega a la cuenta es de alrededor de 3.500 euros mensuales.

Esa diferencia entre facturación y ganancia real refleja los costos típicos de este tipo de negocio: alquiler del local, servicios (electricidad y agua, especialmente importantes en una lavandería), mantenimiento de máquinas, personal para la cafetería, insumos, impuestos y otros gastos operativos.

El margen directo de cada lavado es positivo, aunque Marta no especificó el monto exacto en la información disponible. Lo que sí queda claro es que el modelo funciona cuando se dimensiona bien la inversión inicial y se logran amortizar los equipos en un plazo razonable.