Un nuevo sedante veterinario se está propagando como droga de abuso en Estados Unidos y ha comenzado a detectarse en Europa. Se llama medetomidina, aunque en la calle la conocen como "rhino tranq", "mede" o "dex".
El fármaco se utiliza habitualmente en medicina veterinaria para sedar animales de gran tamaño durante cirugías y procedimientos. Ralentiza la liberación de adrenalina en el cerebro y el cuerpo, produciendo una sedación profunda.
Los números muestran una expansión acelerada. En Estados Unidos, el consumo de medetomidina en drogas de la calle creció un 950% en apenas un año. El organismo de salud estadounidense CDC registró 247 muestras de drogas contaminadas en 2023, alcanzó 2616 en 2024 y llegó a 8233 en 2025.
Ya se ha detectado medetomidina en 46 estados y territorios estadounidenses. Según las autoridades, la potencia de esta sustancia supera incluso la del fentanilo: organismos de salud pública calculan que es entre 100 y 300 veces más potente que la xilacina, otro sedante veterinario que ya se había convertido en droga callejera anteriormente.
Cómo se vende y qué efectos produce
Los traficantes mezclan medetomidina con opioides fuertes como heroína o fentanilo. También se ha hallado junto a cocaína y en pastillas falsificadas de otros medicamentos.
Por su capacidad de generar profunda sedación, se la conoce como "droga zombi". Los efectos incluyen taquicardia, picos de presión arterial, confusión, vómitos intensos y pérdida de conciencia. En casos extremos, la sobredosis puede causar coma y síntomas de abstinencia potencialmente mortales. Se han reportado daños cutáneos severos en consumidores crónicos.
Llegó a Europa
El fármaco ya cruzó el Atlántico. En Escocia, las autoridades detectaron medetomidina en una quinta parte de las muestras de heroína analizadas entre marzo y junio. Se identificó por primera vez en el país a finales de 2025 y desde entonces aparece regularmente en análisis toxicológicos de pacientes atendidos en urgencias.
Esto replica el patrón que ya sucedió con la xilacina: sustancias veterinarias redirigidas al mercado ilícito, contaminando la cadena de drogas y añadiendo nuevos riesgos a quienes las consumen sin saber qué contienen sus dosis.